Proyecto fotografico personal en Marruecos (I). Amine

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-Traduction en français en dessous des photos en miniature-

Back to Morocco

Esta publicación forma parte de un pequeño proyecto personal junto con otras dos entradas más en este blog. Es el reencuentro en Rabat con amigos marroquíes que hice en mis viajes de juventud, hace entre 15 y 18 años.

En un primer apartado hablo de mis inquietudes viajeras por entonces y del viaje que dio lugar a esta amistad en el 97. A continuación comento y muestro fotos de lo que ha sido ahora mi experiencia reciente con Amine y de cómo transcurre su vida en el Marruecos actual. En otras dos entradas en este blog hablo de mi encuentro con Farid(II) y con Karim(III).

Beni Oulid, 1997. En las montañas del Rif.

En mis años de estudiante universitario dedicaba parte del verano a viajar. Al principio lo hice con el legendario billete de Interrail con el que te desplazabas por Europa en tren durante un mes. En mi caso siempre con amiguetes. Luego buscando una aventura personal más intensa lo hice en solitario asistiendo a campos de trabajo. Esta opción me resultaba muy atractiva y económica, ya que a cambio de unas horas de trabajo más bien ligero, la comunidad local te acogía y formabas parte de un grupo plurinacional de jóvenes con ganas de pasarlo bien en un entorno natural interesante.

Estuve de campo de trabajo en Dinamarca, Checoslovaquia e incluso en España (Lugo). Al final llegó el momento de salir de Europa, que ya no me sorprendía mucho. Mi último viaje de este tipo antes de ponerme a trabajar fue a Marruecos en el verano del 97, a un pueblo de 500 habitantes en las montañas del Rif llamado Beni Oulid. En este caso los jóvenes que formaban parte del campo eran en un 50 % nacionales (marroquíes). Quizás por eso este viaje acabó siendo el más intenso, enriquecedor y divertido de todos, de hecho es el único del que conservo amistades y ha marcado posteriormente mi buena relación con los norteafricanos en Zaragoza. ¿La razón de esta buena química con los marroquíes en el campo de trabajo de Beni Oulid?…quizás tenga que ver con su sentido del humor, con el que me encontré en buena sintonía, o con que me sentí especialmente apreciado, o con que fuera de nuestro mundo más desarrollado se conservan actitudes o valores que en Europa hemos ido dejando por el camino. No lo sé la verdad, quizás un poco de todo. También es cierto es que en estos campos de trabajo te encontrabas con gente con similares inquietudes y formación con la que es facil conectar.

Bueno, el caso es que volví a Marruecos al año siguiente y en 2000. Estuve con Khalil, Karim, Farid y Amine. Uno de esos viajes fue en Navidades y coincidió con Ramadán. Curiosa experiencia la verdad. Luego la vida se empieza a complicar, los contactos se van espaciando, hay cambios de email, de teléfono…y entonces cuando los buscas y ya no los encuentras. Fue gracias a Facebook que nos volvimos a poner en contacto y aún he tardado unos años en poder hacer este necesario viaje de reencuentro.

Amine, Mayo de 2015

Amine es una especie de feliciano amante de la música que ha vivido más en la nube que a ras de suelo. En el campo de trabajo de Beni Oulid, hace 18 años, era un adolescente que no paraba de cantar, tocar la guitarra y hablar, especialmente de Michael Jackson. Como se hacía algo pesado se ganó el brillante apodo de Michael Clackson.

Ahora parece que su rumbo profesional toma cuerpo como teleoperador para compañías francesas de telefonía movil (atención al guiño de la primera foto). Le ayuda su don de gentes y su perfecto francés, que puede hablar, asegura, sin acento marroquí. No está muy contento con el trato recibido la verdad. Entre 300 y 400€ al mes y unas condiciones de las que se queja amenudo. Anteriormente lo ha intentado abriendo negocios de videojuegos y comida rápida con la ayuda de sus padres. No funcionaron, Amine es demasiado generoso e inocente como para abrirse camino en un entorno duro y con poca riqueza que rascar. La disciplina tampoco es lo suyo, me da la impresión. Y la fiesta si que lo fué durante algunos años, según me ha contado.

Con Amine me entiendo en inglés, tiene un buen nivel y es un alivio para mi ya que mi francés no es ahora muy fluido. Vive en casa de sus padres en Temara, un barrio al sur de Rabat. Pertenece, como la mayoría de los marroquís que conocí en el campo de trabajo, a una familia de clase media. Su padre fue profesor de matemáticas en la Universidad y ahora, ya jubilado, trabaja en una asesoría.

Amine me dejó muy claro que las mayores prioridades en su futuro, a parte del trabajo, eran casarse, tocar su música y tener un telescopio para ver la luna. Asi, tal cual. Además después de decirlo se queda serio, sin hacer chistes o descojonarse, algo que hace habitualmente cuando habla. De su música me estuvo tocando algo, siempre en inglés. La verdad que tiene gusto y lo hace bien, además le encanta el blues, como a mí. Yo le dije que si quería sorprender en el exterior estaría bien que cantara en árabe. Grabamos a petición mia una versión en árabe del “rock and roll music” de Chuck Berry. Se me antoja más alegre que el blues.

En la selección de imágenes que muestro alterno fotos de su día a día con otras del entorno que me voy encontrando, principalmente en su barrio y en su casa. Amigos, vecinos, su madre. La gente de su entorno le aprecia. La foto en la que se lleva las manos a la cabeza, hacia el final, forma parte de una broma. Aunque el chiste no se entienda la foto me encanta y tienen que ver con el cachondeo que me llevaba con Ahmed Amine Chedati.

 

 

Cette publication fait partie, avec trois autres articles dans ce blog, d´un petit projet personnel. Il s´agit de retrouvailles à Rabat avec des amis marocains que j´avais connus lors de mes voyages de jeunesse dans ce pays à la fin des années 90.

Je parlerai d´abord du voyage qui a donné lieu à notre amitié en 1997 puis je publierai des photos prises récemment avec Amine sur sa vie dans le Maroc actuel. Dans les articles suivant, je ferai de même avec Farid(II) et Karim(III).

 

Beni Oulid, 1997. Dans les montagnes du Rif.

Lorsque j´étais étudiant, je profitais de l´été pour voyager. Ce fut d´abord avec le légendaire billet Interrail qui nous permettait de voyager en train avec des amis dans toute l´Europe pendant un mois. Plus tard et afin de vivre une aventure personnelle plus intense, je l´ai fait en solitaire en participant à des camps de travail. Cette option me semblait plus attirante et plus économique puisqu´en échange de quelques heures de travail pas très soutenu, la communauté locale m´accueillait ; je faisais ainsi partie d´un groupe de jeunes provenant de différents pays qui avaient tous envie de passer de bons moments dans un environnement naturel intéressant.

J´ai été dans des camps de travaux au Danemark, en Tchécoslovaquie et même en Espagne (en Galice). A un moment donné, j´ai senti le besoin de sortir d´Europe pour découvrir de nouvelles sensations. Mon dernier voyage pour participer à un camp de travail fut donc au Maroc, lors de l´été 97, dans un village de 500 habitants appelé Beni Oulid, dans les montagnes du Rif. Après cela, j´ai du me mettre à travailler.

Dans ce camp là, la moitié des jeunes étaient marocains. C´est peut-être pour cela que ce voyage fut pour moi le plus intense, le plus enrichissant et le plus sympathique de tous. De fait, c´est l´unique séjour duquel je conserve au jour d´aujourd´hui des amis. Il m´a par ailleurs marqué puisqu´il m´a permis d´avoir plus de bonnes relations et des affinités avec les magrébins que j´ai pu rencontrer à Saragosse. Pourquoi cela s´est- il si bien passé dans le camp de travail de Beni Oulid ? Peut-être grâce au sens de l´humour de marocains que j´ai rencontrés, ou à la bonne ambiance de ce camp, ou parce que je me suis vraiment senti apprécié ? C´est peut-être aussi parce que j´ai retrouvé des valeurs oubliées dans notre monde « développé », en Europe ? Je ne sais pas trop ; peut-être pour toutes ces différentes raisons… Il est aussi possible que lors de ces camps de travail, nous rencontrions des gens avec des études et des centres d´intérêts similaires.

Dans tous les cas, je suis retourné au Maroc l´année suivante et en l´an 2000. J´étais avec Khalil, Karim, Farid y Amine. L´un de ces voyages s´est déroulé au moment des fêtes de fin d´année et a coïncidé avec le Ramadan. Une vraie expérience ! Après cela, la vie commence à se compliquer, les contacts s´espacent dans le temps, changements d´email, de nº de téléphone … que tu recherches et que tu ne retrouves pas. Ce fut finalement grâce à Facebook que nous nous sommes recontactés il y a quelques années mais j´ai dû attendre jusqu`à cette année pour pouvoir faire ce voyage de retrouvailles nécessaire.

Amine, Mai 2015

Amine est une espèce de joyeux amant de la musique qui a plus vécu dans les nuages qu´avec les pieds sur terre. Au camp de travail de Beni Oulid, il y a maintenant 18 ans, c´était un adolescent qui n´arrêtait pas de chanter, de jouer de la guitare et de parler, et plus particulièrement de Michael Jackson. Comme il était un peu lourd à toujours parler et de Michael Jackson, il a rapidement hérité du surnom de « Michael Clackson ».

Il est maintenant télé operateur pour des compagnies françaises de téléphonie portable, d´où le clin d´œil de la première photo. Son sens du contact et son français parfait, qu´il peut parler d´après lui sans accent marocain, l´aident sans aucun doute. Il n´est certes pas très satisfait de ses conditions de travail et de sa rémunération qui varie entre 300 et 400 € mensuels. Auparavant il avait essayé de se mettre à son compte en ouvrant un magasin de jeux vidéos et un local de restauration rapide grâce à l´aide de ses parents. Ils n´ont pas fonctionné ; Amine est certainement trop généreux et naïf pour se faire une place dans un environnement difficile et peu propice au commerce. J´ai aussi l´impression que la discipline n´est pas non plus sa spécialité. Et d´après ce qu´il m´a raconté, une de ses activités de prédilection pendant quelques années a été de faire la fête.

Avec Amine je communique en anglais; il a un bon niveau et cela me va très bien parce que mon français n´est pas très fluide. Il habite dans la maison de ses parents à Temara, un quartier au Sud de Rabat. Il appartient a une famille de classe moyenne, comme la majorité des marocains que j´ai connus lors du camp de travail. Son père était professeur de mathématiques en l´Université et maintenant, retraité, il travaille dans un cabinet comptable.

Pour son futur, Amine a plusieurs priorités : à part son travail, se marier, jouer de la musique et il souhaite avoir un télescope pour voir la lune ; il dit cela comme ça, tout simplement, avec un air sérieux, sans blaguer et sans rire, ce qui contraste avec son attitude habituelle. Il a aussi joué de la guitare et chanté, mais toujours en anglais. Il a bon goût et il le fait bien; de plus, il adore le blues, comme moi. Je lui ai dit que s´il voulait surprendre, ce serait bien qu´il chante en arabe. Nous avons enregistré à ma demande une version en arabe de “Rock and roll music” de Chuck Berry. Elle me semble plus joyeuse que le blues.

Dans la sélection d´images que je présente ici, j´alterne des photos de son quotidien avec d´autres images de son environnement proche, principalement son quartier et son domicile, ses amis, voisins et sa mère. J´aime particulièrement la photo sur laquelle il se prend la tête entre les mains. Elle vient d´une plaisanterie qui ne se comprend pas à travers la photo mais elle me plaît beaucoup parce qu´elle illustre bien l´humour et la relation que j´ai eu avec Ahmed Amine Chedati.